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HORQUILLAS, RAMAS LATERALES Y PODAS: ENTRE ALEX SHIGO Y PIERRE RAIMBAULT

    Aquellos que en los últimos años hayan tenido acceso a los trabajos sobre desarrollo estructural de los árboles (Hallé, Oldeman, Edelin, Raimbault, etc.), podrán haber quedado sorprendidos por la evidente importancia de tales trabajos, y también, quizás, por el aparente divorcio entre este mundo “francés” y el mundo “norteamericano” (Shigo, etc.) que nos ha servido, y nos sigue sirviendo, de gran fuente de información científica y técnica.

    Este divorcio no es sólo aparente, tiene algo de real. Prácticamente no hay rastro de los conceptos de desarrollo estructural en los trabajos o en la bibliografía norteamericana. Los franceses, a su vez, parcos en publicaciones (en comparación con los norteamericanos), no parecen mostrar un especial entusiasmo por los trabajos norteamericanos.

    Sin embargo, los hechos están ahí, los conocimientos están ahí, y nos toca a nosotros hacer uso de ellos, y bajarlos a la práctica, especialmente en lo que a podas se refiere.

    A pesar de la complejidad de estos temas, voy a intentar una aproximación simplificada y, espero, no demasiado incorrecta.

  Alex Shigo.

    Una de las aportaciones más difundidas y utilizadas de A. Shigo es su definición de la “defensa a la pudrición en la base de la rama lateral” (“branch protection zone”), que es la base de su propuesta de “corte correcto de rama lateral”. Tenemos, con ello, la garantía de que el corte correcto de rama lateral no producirán pudriciones.

    Shigo ha hablado también de las horquillas, y deja bien claro que no hay defensa a la pudrición en la base de las ramas de las horquillas. Por ello no existe un “corte correcto” de una rama de una horquilla; lo que se debe intentar es la eliminación temprana, o el corte menos dañino posible.

    Shigo describe cómo el “anillo de madera” se forma cada año primero en las ramas y algo después en los troncos, de forma que se produce primero una ligera invasión del crecimiento de la rama en la zona del tronco, y, unas semanas después, del crecimiento del tronco en la base de la rama. Se da, con ello, un pequeño solapamiento anual rama-tronco en la base de la rama, lo que provoca el ensanchamiento típico de la base de las ramas y el formidable anclaje de las ramas en el tronco.

    Este entrecruzamiento, que ocurre desde que la rama era fina, sería la estructura física sobre la que se instala la famosa “defensa a la pudrición en la base de la rama lateral”.

    El solapamiento no se da en las ramas de las horquillas, pues son de igual calibre y engrosan cada año a la vez: las horquillas no tienen “defensa a la pudrición” en su base.

Pierre Raimbault y Cia.

    Pondré a P. Raimbault como portavoz de unos trabajos y conocimientos amplios, desarrollados por una serie de autores franceses (él incluido) arriba citados, por sernos Raimbault el más cercano y conocido a causa de las diversas ponencias y cursos que ha impartido en España (II Congreso, Madrid, 1.996, etc.).

    Raimbault nos habla del desarrollo estructural de los árboles, según modelos estructurales fijos, que las diferentes especies siguen con mayor o menor pureza (tema que no tocaremos aquí), y describe diez etapas o fases por las que pasa el árbol desde el nacimiento hasta la muerte.

Y nos habla también de cómo y porqué se forman las horquillas y las ramas laterales.

    Y de muchas cosas más.

Ramas laterales, horquillas y dominancia apical.

    Raimbault nos muestra que, bajo una dominancia apical fuerte (una guía terminal activa), se desarrolla un eje central con ramas laterales “verdaderas”. Y que cuando la dominancia apical desaparece, se forman horquillas. Y nos propone esto como regla general.

    Y nos dice, además, algo sumamente interesante: que el conjunto de las ramas nacidas bajo fuertes dominancias apicales (el conjunto de las ramas laterales “verdaderas”) compone una copa temporal, que alimenta al árbol mientras crece. Más tarde, al desaparecer definitivamente la dominancia apical, se va formando y consolidando a más altura una copa definitiva a base de horquillas (es la Fase 6 de desarrollo).

    En esa misma fase se va dando el decaimiento y muerte de la copa temporal.

    Realmente, lo que muere son las ramas laterales, y se conservan los troncos, que van quedando desnudos: son la estructura definitiva de una copa que se eleva.

Un paso más.

    Raimbault no habla de zonas de protección en la base de las ramas: ese es un tema de Shigo.

    Shigo no habla de dominancia apical y de copas temporales: ese es un tema de Raimbault.

Sin embargo, parece que se puede avanzar un paso más allá del razonamiento de ambos, y decir:

Ø      Toda rama lateral tiene como origen una dominancia apical superior. Las ramas laterales morirán (son copa temporal): toda rama lateral tiene zona de barrera en su base.

Ø      Toda horquilla tiene como origen una carencia de dominancia apical superior. Las ramas de las horquillas no morirán (son copa definitiva): todas las ramas que forman las horquillas carecen de zona de barrera.

    En la medida en que esto sea cierto, será fundamental conocer qué ramas son auténticas ramas laterales, y cuáles son ramas de horquillas, pues las primera podrán ser eliminadas sin riesgo de pudrición, y las segundas, no. (El tema es complejo, pues hay, incluso, diferentes tipos de horquillas).

Horquillas.

    Siguiendo el razonamiento de Raimbault, las ramas brotadas en ausencia de dominancia apical no son ramas laterales, son horquillas.

    La dominancia apical se pierden definitivamente en la fase 6, cuando el árbol va tomando ya la talla adulta; pero puede desaparecer por otras múltiples razones, y mucho antes (por ejemplo, por descope de la planta en el vivero, o por debilitamiento general de la planta). En determinados casos, la pérdida puede ser temporal, es decir, recuperarse.

    A veces no es fácil apreciar cuándo los diferentes incidente (descopado, debilidad, podas...) han alterado la dominancia apical, y producido horquillas, pero es posible.

    El caso más sencillo es el desarrollo de una planta descopada. Cuando tras la plantación de una planta descopada, se producen la primera brotación de ramas (apertura en “vaso” o en horquilla, doble o múltiple), esta brotación se da sin dominancia apical superior: no son ramas, sino horquillas. El crecimiento posterior podrá producir ejes verticales sobre ellas, cada uno de los cuales con fuerte dominancia apical, bajo los que se formarán ramas laterales (= ramas con zona de defensa = copas temporales). Ahora bien, las ramas del propio “vaso” son horquillas. Lo mismo ocurre con todo tipo de horquillas que se formen el cualquier punto bajo de la estructura.

    Las diferentes especies tienen diferente tendencia a formar horquillas permanentes cuando pierden la dominancia apical.

    En todo caso, la estructura adulta de un árbol está compuesta por horquillas.

    Cuando lleguemos a fase 7 será evidente: lo que se ve es la estructura definitiva, que desde mucho antes estaba ahí, sólo que rodeada de ramas laterales.

    Las ramas laterales (temporales), al menos las delgadas, se pueden cortar correctamente, sin riesgo de pudrición; las ramas estructurales (permanentes) no se pueden cortar correctamente, porque son horquillas.

    No es fácil distinguir tempranamente cuáles son ramas estructurales y cuáles son ramas temporales, pero en muchos casos es posible. Y esto nos permitirá eliminar ramas estructurales indeseables tempranamente, cuando son de pequeño tamaño y el corte es menos peligroso.

    Y, en todo caso, las ramas estructurales irán también muriendo por vejez (fase 9 y 10), pero, al no tener defensa en la base, la estructura será presa de los hongos.

 Situaciones intermedias.

    Probablemente en un árbol adulto hay un buen número de ramas que no son estrictamente ni ramas laterales puras ni horquillas puras, y que, por lo tanto, no tienen una clara defensa en la base.

    Y esto por varias razones:

Ø      Hay modelos de desarrollo que no se basan en una dominancia apical clara, y cuya estructura definitiva se desarrolla a partir de estructuras jóvenes formadas por horquillas sucesivas.

Ø      La dominancia apical puede perderse, recuperarse, volverse a perder, etc. Las ramas laterales y horquillas jóvenes pueden pasar por fases sucesivas de dominancias y subdominancias que alteren su primitivo carácter.

Ø      No está claro que las gruesas y viejas ramas laterales sigan produciendo “solapamiento” y, con ello, estructura para la defensa en la base.

  Cómo afecta todo esto a la poda.

    La propuesta de “corte correcto en la base de rama lateral” de Shigo nos hizo soñar con un porvenir de cortes correctos, y con el fin de las pudriciones.

    La inmensa mayor parte de los podadores, hoy en día, saben hacer un corte correcto de rama lateral.

    Sin embargo, ¿cuántas veces es posible hacer una reducción real de copa, una reducción de altura o vela, a base de eliminaciones correctas de ramas laterales? Muy pocas veces.

    Realmente, en rigor, las ramas con zona de defensa en su base (aquellas que podríamos eliminar con corte correcto), son aquellas que, con el tiempo, desaparecerían por sí solas (son la copa temporal). Evidentemente no vamos a dejar que se caigan solas, no estamos en el bosque: hay que podar.

    Por otro lado, en una estructura previamente alterada (a veces profunda y repetitivamente alterada, como ocurre en la práctica totalidad del arbolado urbano), aparecen desarrollos indeseables, que no se van a corregir espontáneamente: hay que podar.

    Los crecimientos excesivos de copa deben reducirse: hay que podar.

    Y, sabiendo que la estructura envejece, hay que adelantarse al envejecimiento y muerte de ramas temporales y de las copas senescentes: hay que podar.

    La mayor parte de los cortes de poda van a seguir siendo “incorrectos” (en el sentido del “corte correcto” de Shigo). Y una buena proporción de esos cortes, especialmente los grandes cortes (mayores de 5 a 10 cms., según especie y vigor), van a desarrollar pudriciones.

    Sin embargo, un mayor conocimiento de las leyes del desarrollo y del análisis estructural nos podrá ayudar (y mucho) a entender en qué momento está el árbol, qué está intentando hacer, cómo va a reaccionar a la poda; en definitiva, nos podrá ayudar a entender qué estamos haciendo. Esto es fundamental, y no sólo en las primeras fases del desarrollo del árbol, cuando se fijan sus estructuras definitivas, sino a lo largo de toda su vida.

    Frente a un concepto estático del árbol, donde el riesgo de las podas eran las pudriciones, Raimbault y Cia nos muestran una realidad mucho más compleja y sutil, un concepto dinámico del árbol, con un desarrollo global e interrelacionado, que las podas, incluso podas ligeras, pueden alterar muy gravemente, a veces con consecuencias irreparables.

    Hace 10 años fue Shigo quien revolucionó la teoría y la práctica de la poda, y hoy nos resulta patético quien se atreve a podar, o a escribir sobre poda, sin conocer sus aportaciones: desarrollo de pudriciones, CODIT, base de la rama, cortes correcto, etc.

    Sospecho que, de igual manera, dentro de 10 años resultará impensable hablar o trabajar en poda sin conocer y aplicar las leyes de desarrollo estructural.

  Gestión, gestión, gestión.

    Hoy por hoy, un alto porcentaje de los trabajos de poda son reducciones de copa.

    Aún con una buena aplicación de las enseñanzas de Shigo, Raimbault y Cia, si el control de volumen de copa sigue recayendo en podas drásticas, como actualmente, seguiremos teniendo una buena proporción de arbolado ruinoso.

    El control del volumen de copa debe abordarse desde una gestión global, controlando:

Ø      el diseño del espacio (anchos de acera, de medianas, asimetría de aceras, etc.)

Ø      la ubicación correcta de los puntos de plantación (distancias a calzada, marcos...)

Ø      la previsión de servidumbres y limitaciones: ocultación de vistas, tráfico peatonal y rodado, alumbrado, señalización, etc.

Ø      la elección de las especies, adecuadas al espacio y a los usos

Ø      la formación de un eje recto y de suficiente altura

Ø      la apertura en vaso (cuando se considere necesario) dejando una correcta altura libre bajo copa

Ø      la formación de una estructura definitiva correcta, limpia y clara

Ø      la definición de un plan de poda

Ø      todo ello, a ser posible, recogido dentro de un Proyecto y de su Plan de gestión.

    Si se cumplen esas condiciones, podremos confiar a los árboles su posterior desarrollo, racionalizando y minimizando las actuaciones de poda, lo que será bueno para ellos, y bueno para nosotros.

    La previsión, el conocimiento y el diseño son las herramientas básicas.

    El corte correcto de Shigo no es la feliz solución para todo: nos queda mucho trabajo por hacer.

Gabriel Iguiñiz Agesta                                          www.arbolonline.org

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