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GESTIÓN ESTRUCTURAL: UNA REVISIÓN DEL MUNDO DE LAS PODAS.

1. INTRODUCCIÓN.

2. PLANTEAMIENTO Y OBJETIVOS DE ESTE TRABAJO.

3. EL DESARROLLO NATURAL DE LA ESTRUCTURA DEL ÁRBOL.

3.1. El desarrollo natural según P. Raimbault.

3.2. Algunas consideraciones al modelo de P. Raimbault.

4. EL DESARROLLO ALTERADO: LA ESTRUCTURA DEL ARBOLADO URBANO.

5. FORTALEZA ESTRUCTURAL Y DEFENSA A LA PUDRICIÓN.

6. LA GESTIÓN ESTRUCTURAL DEL ARBOLADO URBANO.

7. LOS CORTES DE PODA.

8. RELACIÓN ENTRE PODAS Y ESTADO FITOSANITARIO.

9. GLOSARIO


3. EL DESARROLLO NATURAL DE LA ESTRUCTURA DEL ÁRBOL.

Existe una amplia información, que aquí no se detalla, derivada de los trabajos de F. Hallé y R.A.A. Oldeman, en la que se describen los modelos concretos de desarrollo a los que obedecen las diferentes especies arbóreas, definiendo una veintena de modelos estructurales, según el crecimiento sea monopodial o simpodial, los modos de ramificación, la ubicación de las inflorescencias, etc.

3.1. El desarrollo natural según P. Raimbault.

            Pierre Raimbault describe que, independientemente del modelo de desarrollo específico, todas las especies pasan, en su desarrollo natural, por una serie de fases o etapas desde la germinación de la semilla hasta la muerte por pura vejez de los árboles centenarios. Propone un estándar de 10 fases o etapas, y plantea un método de diagnóstico para descubrir, en la estructura del árbol, señales de perturbaciones de su desarrollo, actuales o pasadas.

            Se recoge, a continuación, la traducción de un texto original de P. Raimbault.

 El desarrollo natural, según P. Raimbault.

La vida de un árbol desde la germinación hasta su muerte se puede dividir en 10 etapas. Esta escala es aplicable a todos los árboles ramificados.

A lo largo de las 4 primeras fases, la planta elabora el tronco y la copa temporal se desarrolla en modo hipotono bajo una dominancia apical fuerte.

 En la fase 1, el tronco se elabora sin ramificación. Si la yema terminal muere cada año (según especies), la subterminal retoma el alargamiento del tronco.

En la fases 2, el tronco sólo presenta brotaciones cortas, que funcionan como hojas.

 En la fase 3, el tronco presenta ya ramas con todos los órdenes de ramificación, bajo una dominancia apical fuerte. El crecimiento de esas ramas laterales es más o menos horizontal y se ramifican preferentemente desde su cara inferior (hipotonía).

En la fase 4, las ramas más bajas y los extremos de las ramas altas comienzan a escapar de la dominancia apical, y  a perder su modo de desarrollo hipótono. Comienza la autopoda de las ramas más bajas. Al final de la fase 4 comienza el debilitamiento de la dominancia apical. Toda ramificación elaborada bajo la dominancia apical constituye una copa temporal que llamada a desaparecer a medio plazo.

 Durante las fases 5 y 6, las ramas que se han hecho independientes se reiteran indefinidamente ramificándose bajo un modo isotono: el árbol elabora su estructura definitiva.

  En la fase 5, la flecha es aún morfológicamente visible y la copa temporal cubre todavía ampliamente el tronco. Las ramas iniciadas durante la desaparición de la dominancia apical o poco antes toman su independencia y constituyen la copa definitiva. Estas ramas, en su extremidad, comienzan a desarrollarse en todos los planos (isotonía).

En la fase 6, la copa temporal, aún ampliamente presente, se va autopodando progresivamente de abajo hacia arriba. La copa definitiva, formada por un conjunto de ramas de importancia equivalente, se redondea, y se generaliza la isotonía. Cada una de tales ramas reproduce el desarrollo que se ha dado en el tronco: primero una dominancia apical que sólo permite la formación de unas ramas laterales débiles y dominadas, después la dominancia se calma, permitiendo el desarrollo de ramas laterales más fuertes, después la dominancia desaparece abriéndose la estructura en dos o tres ramas equivalentes, etc.

 Durante las fases 7 y 8, el árbol mantiene el volumen de su copa, renovando parcialmente sus ramas bajo el modo epitono.

  En la fase 7, el árbol está en plena madurez. El tronco está completamente desnudo y sólo permanece la copa definitiva, que alcanza progresivamente su volumen final. En la base de las ramas principales, las ramas situadas en la cara inferior, y las viejas ramas hipotonas vigorosas, pierden su vigor y terminan por morir (primer tipo de mortalidad). Fuertes ramificaciones se desarrollan sobre la parte superior de la estructura (epitonía) a partir de ramas ya existentes o noeformadas, renovando progresivamente los ejes principales, que terminan por morir (segundo tipo de mortalidad). Sobre la estructura, las ramificaciones nacidas bajo fuerte dominancia apical mueren las primeras, mientras que las nacidas bajo débil dominancia apical desaparecen más tarde (tercer tipo de mortalidad natural). Se establece así (según un sistema fractal) un sistema de ramificación simplificado, desprovisto de ramas en el interior, densamente ramificado en el exterior. El árbol alcanza su máximo desarrollo.

En la fase 8, aparentemente idéntica a la 7, la progresiva degradación del sistema radicular debilita a la parte aérea. Los brotes anuales no producen más que las hojas ya formadas en las yemas antes de la brotación, y no se producen nuevas ramificaciones en los extremos. Las ramas se renuevan parcialmente no por sus extremos, sino a partir de zonas más internas (epitonía y basitonía en la copa).

 Durante las fases 9 y 10, la copa desciende y el árbol se repliega a posiciones más interiores.

  En la fase 9, se inicia el descenso de la copa, precedido y originado por la degradación del sistema radicular. El árbol no puede mantenerse en el volumen que alcanzó en la plenitud de las fases anteriores: la mortalidad en la copa sobrepasa la capacidad de renovación y afecta a ramas periféricas cada vez más importantes. Esta mortalidad está precedida por la aparición de reiteraciones cada vez más potentes sobre la estructura y, finalmente, sobre el tronco. Generalmente los árboles mueren o caen en esta fase.

 En la fase 10, (que sólo alcanzan algunos árboles) el árbol se hunde en sí mismo. La copa muere por completo. Fuertes reiteraciones aparecen en el tronco. Estos brotes se hacen progresivamente independientes del conjunto del árbol, formándo columnas cambiales a lo largo del tronco y desarrollando sistemas radiculares propios.

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(Ver, al final, un anexo con términos técnicos.)

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Gabriel Iguiñiz Agesta. 8 de Mayo de 2004.                                          www.arbolonline.org