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GESTIÓN ESTRUCTURAL: UNA REVISIÓN DEL MUNDO DE LAS PODAS.

1. INTRODUCCIÓN.

2. PLANTEAMIENTO Y OBJETIVOS DE ESTE TRABAJO.

3. EL DESARROLLO NATURAL DE LA ESTRUCTURA DEL ÁRBOL.

3.1. El desarrollo natural según P. Raimbault.

3.2. Algunas consideraciones al modelo de P. Raimbault.

4. EL DESARROLLO ALTERADO: LA ESTRUCTURA DEL ARBOLADO URBANO.

5. FORTALEZA ESTRUCTURAL Y DEFENSA A LA PUDRICIÓN.

6. LA GESTIÓN ESTRUCTURAL DEL ARBOLADO URBANO.

7. LOS CORTES DE PODA.

8. RELACIÓN ENTRE PODAS Y ESTADO FITOSANITARIO.

9. GLOSARIO


3.2. Algunas consideraciones al modelo de P. Raimbault.

            Indudablemente, es mucha la información que Raimbault aporta, y mucha la incidencia que habrá de tener en las podas. Haremos aquí algunas consideraciones básicas.

3.2.1. Condiciones de desarrollo del árbol-tipo.

            El árbol-tipo de Raimbault representa el desarrollo de cualquier especie arbórea en ambiente natural o forestal: esto significa brotación de semilla, emisión de raíz pivotante, un medio óptimo, primer crecimiento en masa, y aclarado sucesivo de la masa.

Estas condiciones no suelen darse en ambiente urbano, y veremos luego el desarrollo del árbol urbano.

            Tampoco todos y cada uno de los árboles naturales o forestales individuales sigue ese desarrollo, pero la comprensión del modelo ayuda a entender también el desarrollo estructural de los ejemplares particulares.  

3.2.2. Desarrollo del tronco único y vigor.

Un árbol adulto presenta, por definición, un tronco único y vertical (monoclasial), independientemente del modelo particular de desarrollo de su especie. Y esto a pesar de que las especies arbóreas puramente monopodiales son muy escasas (algunas coníferas), siendo muy mayoritarias las especies simpodiales o las mixtas. Sin embargo, la sucesión de crecimientos simpodiales juveniles no produce un tronco adulto sinuoso, pues el “zigzagueo” queda rápidamente corregido y absorbido por el engrosamiento del tronco.

Por tanto, hemos de entender que en las fases 1, 2, 3 y 4 del desarrollo natural de todas las especies se da una clara dominancia apical que crea un tronco único vertical, dominante, con una serie de ramas laterales, dominadas.

En todo caso, tanto en ambiente natural, como en entorno urbano o en producción en vivero, un fuerte vigor, una correcta iluminación y una cierta competencia por la luz parecen ser elementos complementarios imprescindibles.

La falta de vigor, incluso en ambiente natural (dominancia de ejemplares mayores, escasa iluminación, pobres condiciones de desarrollo, etc.), perturba completamente este modelo de desarrollo, o acaba, incluso, con la muerte de la planta.

            Como insistiremos más tarde, la presencia o ausencia de vigor juega un papel fundamental en el desarrollo de la estructura del árbol concreto, individual.  

3.2.3. Copa temporal y copa definitiva.

                En pura teoría de Raimbault, el conjunto de las ramas laterales formadas en las fases juveniles, brotadas bajo una dominancia apical fuerte, componen una copa temporal que morirá y desaparecerá en las fases siguientes. El debilitamiento y le pérdida de la dominancia apical de las fases 6 y 7 provoca la interrumpiéndose el eje único, que se abre, primero en una y luego en sucesivas horquillas, conformando la copa adulta y definitiva del árbol. En plena fase 7 lo que se ve es la estructura definitiva, que desde mucho antes estaba ahí, sólo que rodeada de ramas laterales. 

3.2.4. Formación de horquillas en el tronco.

            Según los modelos de desarrollo estructural de F. Hallé y R.A.A. Oldeman, muchas de las especies arbóreas comunes entre nosotros tiene simpodial, no monopodial. Es decir, a pesar de la formación anual de horquillas terminales, en tales horquillas una sola de las ramillas retoma el desarrollo vigoroso, con lo que sistemáticamente se forma un tronco o eje, único, recto y vertical (o sea, un desarrollo monoclasial).

            Sin embargo, posterior e independientemente de este proceso, Raimbault describe cómo, la pérdida de la dominancia apical, provoca la aparición de horquillas en el eje en formación.

Veamos, pues, en qué casos y momentos se produce ausencia de dominancia apical:

En todos estos casos, como consecuencia de la pérdida de la dominancia apical, se forman horquillas. 

3.2.5. Permanencia de las horquillas accidentales en la estructura definitiva.

            Las horquillas provocadas por la pérdida de la dominancia apical (descritas en el punto anterior) tienden a no auto corregirse, sino a permanecer y convertirse en estructura definitiva.

            Estas horquillas accidentales aparecen con alguna frecuencia en el arbolado natural y forestal (los árboles que las presentan generalmente acaban rompiendo la estructura por esos puntos o son eliminados por limpia forestal) y con mucha frecuencia en ambiente urbano, como veremos más tarde. 

3.2.6. Comportamiento de las ramas laterales.

Una vez formadas las ramas laterales, tiene un comportamiento particular, fruto de la dominancia apical que las sigue subordinando (y tanto más, cuanto más fuerte sea esa dominancia apical):

Ahora bien, si la rama lateral permanece cuando la dominancia apical disminuye o finaliza, desaparece la hipotonía, la rama en su conjunto se desarrolla en epitonía y su extremo se verticaliza y se desarrolla en isotonía.

De hecho, a partir de la fase 4 ya no se forman ramas laterales, y las que existen, formadas en fases anteriores, dejan de comportarse como ramas laterales o mueren.  

3.2.7. Permanencia de ramas laterales en la estructura definitiva.

A pesar de lo arriba expuesto sobre copa temporal y copa definitiva, en la realidad puede no haber una separación tan neta entre ellas. La pérdida de la copa temporal se observa claramente en las masa forestales y naturales, donde los árboles sufren un fuerte espigamiento y las ramas bajas laterales quedan pronto debilitadas por falta de luz. Pero en árboles solitarios (o de los bordes de las masas arboladas) bien iluminados algunas de las ramas laterales más tardías pueden permanecer mucho tiempo o llegar, incluso, a formar parte de la copa definitiva.  

 

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Gabriel Iguiñiz Agesta. 8 de Mayo de 2004.                                          www.arbolonline.org